InicioArtículos

La manifestación física del amor y su impacto en el desarrollo del sistema nervioso y la personalidad.

Share

La manifestación física del amor y su impacto en el desarrollo del sistema nervioso y la personalidad.

Ari Rajsbaum
Centro de Neurociencias Sociales AC

La imagen de una madre cargando a su bebé en el rebozo tiene una cierta magia. Nuestros pintores y escultores no se han cansado de representar ese amor entre dos personas que se manifiesta en la cercanía física y en el cuidado de un adulto a un pequeñín. Y la ciencia ¿qué dice de todo ello? ¿Se han hecho estudios acerca de los efectos del cuidado físico a bebés?

 

 

El tema del cuidado físico es uno de los más estudiados por la psicología desde hace varias décadas y se sabe, sin asomo de duda, que el amor y el apoyo corporal a los bebés es importante desde muchos puntos de vista. Quisiera comentar un estudio en el que se midió cuánto tiempo pasaban las madres de distintos niños cargándolos. La medición se hizo durante la segunda mitad del primer año de vida (entre 6 y 12 meses de edad). Ruth Munroe y sus colaboradores[i] midieron posteriormente, cuando los niños tenían 5 y doce años, una serie de aspectos del pensamiento y las emociones de los niños. Los investigadores encontraron un relación directa entre el tiempo que habían pasado los pequeños cargados por sus madres y una serie de indicadores de emociones positivas; los niños que pasaron mayor tiempo cargados preferían con mayor frecuencia dibujos o fotografías de caras sonrientes, se mostraban más perseverantes en tareas difíciles y mostraban una actitud más altruista en los juegos que los niños que habían pasado menos tiempo levantados.

Como este, un estudio tras otro han ido mostrando que el cuidado físico tiene un gran impacto sobre el desarrollo de la personalidad, pero hasta hace poco tiempo seguía siendo un misterio cómo actúan sobre el sistema nervioso los cuidados para que se generen estos cambios a largo plazo. Aunque seguimos ignorando mucho más de lo que conocemos, en las últimas décadas se han hecho algunos descubrimientos importantes al respecto.

Un grupo de investigadores de la universidad de McGill[ii] , se dedicaron a observar con atención las diferencias entre ratas con distintos temperamentos. Los investigadores se dieron cuenta de lo siguiente: aquellas ratas que eran lamidas (es decir, apapachadas) con frecuencia por sus madres, a lo largo de su primera semana de vida, tendían a ser ratas tranquilas y amigables para el resto de sus vidas. Por el contrario, aquellas ratas que eran lamidas con poca frecuencia, crecían siendo ratas nerviosas y agresivas. Pero ¿Cómo? ¿Cómo es que cuidados corporales tan simples pueden tener un efecto tan fuerte, para toda la vida?

La respuesta es un poco complicada pero, a riesgo de simplificar demasiado las cosas, voy a tratar de resumirla. Todos los mamíferos tenemos un sistema que nos prepara para responder ante situaciones que amenazan nuestro equilibrio, este “circuito del estrés” puede ser resumido de la siguiente manera:

  1. Cuando nuestro sistema nervioso percibe una situación amenazante, el cerebro, por medio de algo llamado “sistema-hipotálamo-hipofisiario”  envía una orden a las glándulas suprarrenales (que están encima de los riñones) para que secreten ciertas hormonas.
  2. Estas hormonas movilizan muchas partes de nuestro cuerpo: se acelera el corazón, nuestros pulmones captan más aire y respiran más profundo, se nos “ponen los pelos de punta” (en los vellos de la piel), la digestión y la respuesta inmune del cuerpo se inhiben. Todo esto es lo que produce la sensación de “nervios”, miedo y demás.

  3. Estas mismas hormonas son percibidas por una parte de nuestro cerebro que se llama “hipocampo” (porque se supone que se parece a los caballitos de mar), el cual dice “ya hay muchas hormonas de stress en la sangre, que se detenga la respuesta y vuelva la calma”. La orden del hipocampo llega al hipotálamo, quien había comenzado toda la alarma corporal, el cual ahora manda la orden de detener la respuesta.

 

Ahora bien, hay personas que viven la vida con cierta seguridad básica y otras que viven con ansiedad, se asustan fácilmente o viven muchas situaciones como si fueran amenazantes. Los investigadores de Mc Gill se dieron cuenta que las ratas más lamidas activaban instrucciones genéticas que hacían que el hipocampo se volviera más sensible a las hormonas del estrés, y que por lo tanto el hipocampo diera la orden de calmar al sistema con niveles relativamente bajos de estrés. En cambio, en las ratas poco lamidas este gen no se activaba, el hipocampo permanecía poco sensible, por lo que solamente calmaba al sistema cuando el estrés era muy elevado. Es decir, las ratitas que son muy apapachadas desarrollan un mecanismo a nivel celular que las hacen resistentes a largo plazo a las situaciones ansiógenas, desarrollando por lo tanto una “personalidad” tranquila.

 

 


 

[i] Ruth H. Munroe, Robert L. Munroe, Erika Westling, Jennifer Rosenberg , “Infant Experience and Late-Childhood Dispositions: An Eleven-Year Follow-Up among the Logoli of Kenya”,
Ethos , vol. 25, no. 3, pp. 359-372, 1997


[ii] Weaver, I.C.G, Cervoni, N., Champagne, F.A., D'Alessio, A.C., Sharma, S., Seckl, J.R., Dymov, S., Szyf, M., & Meaney, M. (2004). Epigenetic programming by maternal behavior. Nature Neuroscience, 7, 847-854.

 

 

Share

Próximos eventos



Neurociencias Sociales y Emocionales

medallistas 1¿Qué son las neurociencias sociales y emocionales? 

Leer mas...

Métodos de intervención

pay 3dMétodos de intervención social y psicoterapéutica

Leer mas...

Instituciones y Grupos

rompecabezas 1Nuestro trabajo con instituciones y grupos.

Leer mas...

Go to top