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Sexo, Ansiedad y Disfunciones Sexuales. Parte 1.

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Sexo, Ansiedad y Disfunciones Sexuales. Parte 1

 

Psic. Carlos Velázquez Salazar.

Centro de Neurociencias Sociales

 

 

Como parte de la serie de artículos de sexualidad, decidí escribir un par de artículos breves sobre algunos factores que influyen en la excitación sexual. Específicamente sobre la relación entre la ansiedad y la excitación sexual y las implicaciones que esto tiene para las disfunciones sexuales.

Tradicionalmente se ha considerado que uno de los factores más importantes que influyen en la disfunción eréctil es la ansiedad. Particularmente la ansiedad por desempeñarse adecuadamente. Un breve ejemplo:

Imagina que eres un hombre de 34 años, nunca has fumado y te alimentas bien, pero en un par de ocasiones has empezado a tener algunos problemas para tener erecciones durante un encuentro sexual. "Nunca me había pasado", "Te juro que es la primera vez", "No sé que fue!" y una gran sensación de fracaso y vergüenza te invade. Tu pareja sexual responde comprensivamente con cosas como "no te preocupes, le puede pasar todos los hombres", "yo sé que no hay ningún problema contigo, seguro tuviste un día muy estresante y estas distraído", etc. Ambos intentan olvidar la situación y lo dejan pasar. Llega el fin de semana y después de una cena romántica llega lo que habías estado anticipando. Te sientes motivado pero al mismo tiempo preocupado; empiezas a tener pensamientos como "¿Qué tal si no puedo?" "va a pensar que no soy lo suficientemente hombre", "va a pensar que no me gusta tener sexo", "la voy a regar otra vez". Después de un rato de intentarlo y esforzarte con todo tu corazón (literalmente), lo único que aumenta de tamaño es la ansiedad y la vergüenza: "¡¿Qué me sucede!?" Solo quieres cavar un hoyo y hacerte bolita.

Resulta que la relación entre el miedo (o ansiedad) y la excitación sexual es más compleja que lo que el ejemplo anterior sugiere. Por ejemplo, hay varios experimentos que demuestran lo contrario: La ansiedad o el miedo pueden facilitar el aumento en la excitación sexual. Algunos ejemplos de estos experimentos:

En un experimento muy bien diseñado (Hoon, Wincze & Hoon, 1977), los investigadores pusieron a 2 grupos de mujeres sanas (sin disfunción sexual) a ver una serie de imágenes. El primer grupo solo observó imágenes neutrales que no ocasionaban ningún tipo de respuesta emocional (imágenes de paisajes, lugares diferentes, etc.). El otro grupo de mujeres observó una serie de imágenes grotescas y estresantes (accidentes de automóvil) que causaban un estado emocional de ansiedad. Inmediatamente después de la serie de imágenes, las mujeres de ambos grupos observaron un video explícitamente erótico durante unos minutos. Para medir el nivel de excitación sexual los investigadores contabilizaron el incremento de flujo sanguíneo en los genitales (respuesta que ocurre casi exclusivamente durante la excitación sexual). Los resultados fueron sorprendentes, las mujeres que fueron expuestas a las imágenes estresantes fueron las que más excitación sexual demostraban.  

En otro experimento (Barlow, Sakheim & Beck, 1983) se evaluó específicamente el papel de la ansiedad de desempeñó (como se ilustra en el ejemplo al principio del artículo) en la excitación sexual. Lo que se hizo fue estudiar el efecto de inducir ansiedad simultáneamente con excitación sexual. A varios hombres sexualmente sanos se les dividió en 3 grupos. Todos los hombres observaban un video erótico (individualmente) mientras se media el nivel de excitación sexual (incremento en la circunferencia del pene). Los grupos variaban de la siguiente forma:

Al grupo 1 se le indicó que únicamente observara el video.

Al grupo 2 se le indicó que existía un 60% de probabilidad de que experimentaran un leve shock eléctrico en el brazo mientras veían el video. De esta forma generaban ansiedad y excitación sexual al mismo tiempo.

Al grupo 3 se le indicó que existía un 60% de probabilidad de que experimentaran un leve shock eléctrico SI NO alcanzaban una erección por lo menos tan grande como el promedio de los hombres del laboratorio. De esta forma generaban ansiedad de desempeño y excitación sexual simultáneamente, en otras palabras el mensaje era: "si no te desempeñas bien sexualmente, habrá problemas". Este suele ser el mensaje o por lo menos los pensamientos que tienen las personas con disfunción sexual.

Los participantes nunca recibieron shocks durante el experimento, era suficiente con tener la amenaza del shock para producir ansiedad. Los resultados de nuevo fueron sorprendentes, el grupo 2 obtuvo mayor excitación sexual que el 1, pero el grupo 3 obtuvo los mayores niveles de excitación sexual de todos los grupos. Entonces la ansiedad por desempeño no solo no interfirió con la excitación sino que la incrementó.  A lo largo de los años estos resultados se han replicado varias veces y se ha encontrado que son iguales para hombres y mujeres.

Se pueden sacar 2 importantes conclusiones a partir de todo esto: La primera es que en una cita romántica, es buena idea ir al cine a ver una película de terror o de acción. La segunda es que eso nos explica un aspecto importante de algunas parafilias, particularmente el exhibicionismo o el voyerismo en donde la ansiedad de ser descubiertos durante la situación sexual, incrementa la excitación y el placer. Algo similar podría ocurrir con las infidelidades. También nos ayudan a entender porque un "rapidín" es rápido: La ansiedad de desempeño también incrementa el deseo sexual.

 

¿Qué nos explica estos hallazgos? ¿Por qué la ansiedad aumenta la excitación sexual?

 

La respuesta es algo que se llama transferencia emocional. Esto significa que un estado emocional (ansiedad) fácilmente se puede transferir a otro estado emocional (excitación sexual), es decir: Al tener una emoción al mismo tiempo que tienes una segunda emoción, automáticamente se hace más intensa la segunda emoción.  Las emociones tienen un fuerte componente fisiológico (corporal). En otras palabras las emociones se sienten, y se sienten en el cuerpo. Lo que se transfiere de una emoción a otra son esas sensaciones corporales. Esas sensaciones corporales son controladas por el sistema nervioso autónomo, el cual se encarga de regular las sensaciones y respuestas corporales automáticas e involuntarias. Entonces el malestar estomacal característico de la ansiedad, fácilmente puede confundirse (transferirse) con la sensación de mariposas en el estomago, o la sudoración y el ritmo cardiaco y respiración acelerado de la ansiedad se convierten en las sensaciones de la excitación sexual. Lo que sucede es lo siguiente: La situación ha cambiado, ya no estás viendo imágenes de accidentes, ahora estás viendo un video erótico, pero las sensaciones corporales siguen ahí, entonces el cerebro interpreta automática e involuntariamente las sensaciones corporales según el contexto o la situación. Es como si el cerebro dijera: "Hmm, si tengo estas sensaciones físicas, debe ser por el video erótico que estoy viendo, eso significa que estoy experimentando excitación sexual". Esto sucede aun cuando las sensaciones físicas hayan sido originadas por una situación diferente y aun cuando conscientemente sepas a que se deben esas sensaciones; las interpretaciones que hace nuestra mente acerca de nuestro cuerpo suelen ser automáticas y fuera de nuestro control. 

Ahora, esto funciona de esta manera en personas SIN disfunciones sexuales, pero los mismos experimentos realizados en personas con disfuncionales sexuales arrojan resultados casi opuestos. Como es evidente a partir del ejemplo al inicio del artículo, la ansiedad sí interrumpe la excitación y el desempeño sexual en personas con disfunción sexual.  ¿A qué se debe esta diferencia?

 

Referencias.

Barlow D.H. (2002) Anxiety and It´s Disorders. The nature and treatment of anxiety and panic. Guilford Press.

Barlow, D.H., Sakheim, D.K., & Beck, J.G. (1983) Anxiety increases sexual arousal. Journal of Abnormal Psychology, 92,49.54.

Hoon, P., Wincze J., & Hoon, E. (1977). A test of reciprocal inhibition: Are anxiety and sexual arousal in women mutually inhibitory: Journal of Abnormal Psychology, 86,65.74.

 


 

 

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