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Sexo, Ansiedad y Disfunciones Sexuales. Parte 2

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Sexo, Ansiedad y Disfunciones Sexuales. Parte 2

Psic. Carlos Velazquez Salazar

Centro de Neurociencias Sociales

 

El artículo anterior demostró que en personas sanas, la ansiedad puede incrementar la excitación y el desempeño sexual debido a algo llamado transferencia emocional, pero en personas con disfunciones sexuales sucede lo contrario. La ansiedad atropella el deseo y la pasión. ¿Por qué?

Lo que sucede es que algo está interfiriendo o bloqueando esa transferencia emocional. A esto se le llama interferencia cognitiva. En otras palabras, son los pensamientos (cogniciones) los que interfieren con la transferencia emocional y dificultan la excitación sexual. Específicamente, las personas con disfunciones sexuales tienen ciertos pensamientos negativos respecto a su propio desempeño. Pueden pensar cosas como: "No lo estoy logrando, se va a dar cuenta", "siempre me pasa lo mismo, soy un fracaso", "voy a quedar en ridículo", etc. Estos pensamientos no solo generan más ansiedad, también generan emociones similares a la tristeza y vergüenza. Por medio de exprimentos, se ha demostrado también que inducir estas 2 emociones negativas durante una situación sexual disminuye la excitación tanto en personas sanas como en personas con disfunciones. Curiosamente, las personas con disfunciones sexuales (tanto hombres como mujeres) reportan menos excitación sexual y menor capacidad para lograr excitarse aun cuando  tienen los mismos niveles de excitación (medida objetivamente como  el incremento de flujo sanguíneo en los genitales) que las personas que no tienen disfunciones. Entonces, de una manera, las personas con disfunción sexual no son muy buenas para evaluar que tan excitados están. Los pensamientos y emociones como ansiedad, vergüenza y frustración dicen una cosa ("no puedes") pero el cuerpo dice otra ("!vamos bien!"). Desafortunadamente, eventualmente los pensamientos y las emociones ganan la batalla y el cuerpo hace lo que le dicen.

Otra diferencia fundamental entre los pacientes y las personas sin disfunción es la percepción de control sobre su excitación sexual. En experimentos en donde se les pide a los pacientes y a las personas sanas que supriman su excitación sexual, ambos lo pueden hacer igual de bien. Las personas sanas también reportan poder hacerlo con facilidad (perciben control sobre la situación), sin embargo aun cuando las personas con disfunciones pueden suprimir su excitación sexual igual de bien, reportan no poder hacerlo y reportan una pérdida de control sobre su excitación. Esta percepción de no tener control naturalmente aumenta el estrés y la sensación de fracaso.

Otra diferencia interesante es el foco de atención que tienen. Cuando una persona está en un encuentro sexual, su atención está enfocada en los estímulos sensoriales y eróticos, por lo tanto la excitación sexual se incrementa. Sin embargo, las personas con  disfunciones sexuales enfocan su atención en sí mismos, es decir; constantemente están vigilando qué tan excitados se sienten, qué tan bien (o mal) se están desempeñando, están "alerta" para no regarla otra vez y se enfocan en las consecuencias negativas de no desempeñarse bien: "Voy a hacer el oso". En otras palabras, las personas con disfunciones sexuales no enfocan su atención en los estímulos eróticos. Este cambio en el foco de atención genera más ansiedad y disminuye la excitación porque no están en el momento presente y no se permiten disfrutar.   

A partir de estos y otros hallazgos, se han desarrollado intervenciones psicoterapéuticas muy efectivas para tratar las disfunciones sexuales. Además, las intervenciones psicológicas dan buenos resultados con y sin la ayuda de medicamentos. (Wincze, Bach & Barlow, 2008; Green & Flemons, 2007). La razón por la cual son tan efectivas es porque muchas de ellas se enfocan en los mecanismos y procesos que causan y mantienen las disfunciones, por ejemplo; se enfocan en tratar los pensamientos negativos acerca del desempeño, la atención enfocada a estímulos no-eróticos, incrementar la autoconfianza y la percepción de control y disminuir la presión de estar evaluando su propio desempeño o de que su pareja lo esta evaluando. En otras palabras, resulta muy util que la persona no tenga la presión de obtener "una calificación de 10" en cada encuentro sexual. La educación acerca del sexo y la sexualidad tambien es una parte muy importante de la terapia, muchas personas llegan a consulta con ciertas creencias y mitos acerca de cómo es la sexualidad, en estos casos suele ser necesario "romper" esos mitos y creencias para que su vida sexual pueda ser plena y satisfactoria para ambas partes de la pareja. Algunos ejemplos de estos mitos son:

 

Mitos de la sexualidad masculina

- Un hombre de verdad no se interesa en cosas cursis como los sentimientos, la intimidad y la comunicación.

- Un hombre siempre esta interesado y dispuesto para el sexo.

- Un hombre de verdad da resultados en el sexo.

- El sexo se centra en un pene erecto y lo que se hace con el.

- Mas grande es mejor.

- Los hombres deberían de durar toda la noche.

- Un hombre debería ser capaz de "hacer que la tierra tiemble" para su pareja. 

- A las mujeres no les gustan los hombres que no pueden tener erecciones. 

- Enfocarse y esforzarse en tener una erección es la mejor manera para lograrlo.

Mitos de la sexualidad femenina

- El sexo es solo para mujeres menores a 30 años.

- Las mujeres normales tienen un orgasmo cada vez que tienen relaciones sexuales.

- Todas las mujeres pueden tener orgasmos múltiples.

- Una mujer a la que no le gustan las formas más "exóticas" del sexo es una mujer frígida.

- Mito doble: Una mujer es frígida si no quiere tener sexo y es una "facilona" si sí quiere.

- Las mujeres "bien" no se interesan en cosas eróticas como libros, películas o juguetes. 

- Si una mujer no puede tener un orgasmo de manera fácil y rápida significa que algo está mal en ella. 

- Una mujer sexualmente responsiva siempre puede ser excitada por su pareja. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias.

Barlow D.H. (2002) Anxiety and It´s Disorders. The nature and treatment of anxiety and panic. Guilford Press.

Green K.S. & Flemons D.G. (2007) Quickies: The Handbook of Brief Sex Therapy. W.W: Norton and Company.

Wincze J.P., Bach A.K., Barlow D.H. (2008) Sexual Dysfunction. En: Barlow D.H. (2008) Clinical handbook of psychological disorders. A step-by-step treatment manual. 4th ed. Guilford Press.

 

 


 

 

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